Cae la tarde. Unos 500 indígenas en formación levantan sus lanzas al grito de «¡Viva Evo Morales!» a la entrada de Lauca Eñe, un pequeño poblado amazónico bajo el control del expresidente boliviano.
Desde este punto, corazón del movimiento cocalero, el líder indígena extiende su influencia a todo el Trópico de Cochabamba, de 260.000 habitantes, en el centro del país. También desde este lugar, ...